Trabajo con el Árbol Genealógico

¿Qué heredamos del árbol familiar? (y qué hacer con ello)

Precio

0 ARS

Duración

60 min

Modalidad

WhatsApp

¿Qué hereda tu alma de tu árbol familiar? Nuestra alma hereda más de lo que imaginamos, además de rasgos, color de piel, enfermedades también emociones, lealtades y destinos no vividos. Cada uno de nosotros somos la continuación de nuestro árbol, y por ello viven las historias no resultas de quienes vinieron antes. Sanar no es romper con la familia, es liberar tu línea y tu propósito. Atrás de cada síntoma, miedo o bloqueo, puede haber un antepasado no reconocido, una historia de dolor, exilio, silencio o pérdida que tu alma intenta integrar. Al mirar tu árbol con amor y conciencia, dejás de cargar su peso: comenzás a recibir su fuerza. Ahí nace el verdadero poder del linaje. Te ayudo a: - Identificar lealtades invisibles y cargas heredadas. - Detectar repeticiones, secretos y dinámicas ocultas. - Entre muchas otras para poder integrar una nueva mirada y empezar un verdadero camino de sanación.

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septiembre 2026

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Cómo es una sesión de árbol genealógico

La sesión de árbol genealógico es un encuentro por WhatsApp en el que reconstruimos juntos el mapa de tu familia y miramos qué historias se repiten en él. No es una investigación de apellidos ni una búsqueda de documentos: lo que se trabaja son las lealtades invisibles, los silencios y los lugares vacíos que tu sistema familiar te dejó para ocupar.

Qué armamos durante el encuentro

Empezamos por el genograma: tres generaciones dibujadas —abuelos, padres, hermanos— con las fechas, los oficios, las mudanzas y las ausencias que puedas recordar. Sobre ese dibujo aparecen los patrones: separaciones que caen siempre a la misma edad, hijos que llevan el nombre de alguien que murió joven, oficios que nadie eligió del todo. El genograma no interpreta nada por sí solo; es el mapa sobre el que después leemos.

Cómo te preparás antes

Conviene llegar con datos, no con conclusiones. Anotá los nombres completos, las fechas de nacimiento y de fallecimiento que sepas, y los pueblos o países de donde vino cada rama. Preguntale a la persona mayor que tengas más a mano: media hora de charla suele rendir más que un árbol armado en internet. Si hay temas de los que en tu casa no se habla, anotalos igual, porque el hueco también es información.

Qué pasa durante la hora

La primera parte es relato tuyo y preguntas mías; la segunda, lectura del mapa. Vamos nombrando lo que aparece —una emigración forzada, una herencia repartida mal, un duelo que nunca se hizo— y buscando dónde ese hilo toca tu vida hoy. No hay ejercicios corporales ni trance: es conversación dirigida, con el genograma a la vista, y podés frenar en cualquier momento.

Qué te llevás después

Antes de cerrar repasamos los tres o cuatro patrones que más peso tuvieron, para que te los lleves anotados junto con el genograma tal como quedó dibujado. Se propone además una práctica simbólica sencilla, para quien quiera hacerla: una carta que no se envía, un objeto que vuelve a su lugar, una frase dicha en voz alta. La integración lleva semanas, no minutos, y conviene saberlo antes de empezar.

Para quién es y para quién no

Le sirve a quien nota que algo se repite y no encuentra el origen, a quien está por formar familia y quiere entender de dónde viene, y a quien acaba de perder a alguien y quedó con preguntas abiertas. No es para quien busca un veredicto sobre un familiar vivo, ni para quien atraviesa una crisis que pide acompañamiento profesional sostenido: ahí la sesión puede sumar, pero nunca ocupa ese lugar.

Preguntas frecuentes

¿Necesito conocer a toda mi familia?
No. Se trabaja con lo que tengas: muchos árboles arrancan con un abuelo sin apellido y una fecha aproximada. Los faltantes se marcan como faltantes y forman parte de la lectura, porque un dato que nadie supo transmitir dice tanto como uno conocido.
¿Se puede hacer si soy adoptado?
Sí, y es uno de los casos donde el trabajo rinde más. Se miran las dos líneas: la biológica, con lo poco o mucho que se sepa, y la adoptiva, que también transmite historia, oficio y lugar dentro del sistema.
¿Cuánto dura y cómo se hace?
Por WhatsApp, en el turno que elijas en el calendario de la ficha y con la duración que figura arriba. Si el relato se extiende, se acuerda una segunda sesión en lugar de apurar el cierre: cortar a mitad de un hilo deja peor que no haberlo abierto.
¿Tengo que contarle a mi familia que hice la sesión?
No hace falta, y no se recomienda como primer paso. El trabajo es tuyo; qué compartís, con quién y cuándo es una decisión posterior y sin apuro.

La sesión es un espacio de reflexión sobre la historia familiar. No es una terapia, no reemplaza el acompañamiento psicológico ni la consulta con un profesional de la medicina, y no emite juicio clínico sobre vos ni sobre nadie de tu familia.